El uso de frio o calor como técnica curativa o de apote para la disminución del espasmo muscular y el dolor, es una práctica muy utilizada y recomendable en muchas ocasiones. Es importante saber cuando debemos de trabajar con frio y cuando con calor. A continuación vamos dar algunas pautas interesantes que pueden ser de gran ayuda si quieres realizar esta técnica.

Cuando y como usar el frio

Elementos de enfriamiento comunes suelen ser los baños de hielo, compresas de hielo picado, incluso podemos utilizar una bolsa de guisantes porque se adapta bien a las distintas regiones de aplicación.

Cuando se aplica a la piel, los vasos sanguíneos se estrechan y el flujo sanguíneo disminuye, con lo que se reducen la hinchazón y la inflamación. La temperatura de la piel también es menor, lo que induce un efecto analgésico o anestésico que juega un papel importante en el manejo del dolor.

Por lo tanto:

  • Disminuye el flujo sanguineo
  • Disminuye la inflamación y el edema

Está indicado su uso para LESIONES AGUDAS como:

Golpes, esquinces, pequeñas roturas fibrilares, para aliviar las articulaciones despues de un ejercicio intenso.

¿Cómo aplicar el frio?

Entre 5 y 15 minutos dejando descansar y varias veces al día.

Es importante usar una toalla húmeda entre el hielo y la piel para aumentar la eficacia y disminuir el riesgo de daño del nervio o de la piel que podría llevar a congelación. Visualmente inspeccione el área del cuerpo que esté siendo tratado con compresas de hielo u otros agentes de refrigeración cada 5 minutos, aunque puede haber molestias y enrojecimiento inicialmente, el tratamiento debe suspenderse si estos síntomas persisten.

La terapia con frio es una buena opción de tratamiento para muchas enfermedades, no obstante, por lo general no es indicado para personas con:

  • Mala circulación o isquemia.
  • Ausencia de sensibilidad en la piel (anestesia)
  • Vasoespasmo (la enfermedad de Raynaud)
  • Herida abierta o infectada
  • Hipersensibilidad frente a frío
  • Dermatitis aguda o eczema
  • Personas con incapacidad de comunicarse

Cuando y como usar el Calor

  • Aumenta el flujo sanguineo y curación
  • Aumenta la inflamación y el edema

Está indicado su uso en LESIONES CRÓNICAS como:

Lesiones que llevan varios dias y no están relacionadas con procesos inflamatorios. Dolores de cuello, contracturas en la espalda, artrosis.

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¿Cómo aplicar el calor?

El calor seco lo aplicaremos mediante manta eléctrica o saquitos especiales de semillas que se calientan en el microondas. El calor húmedo con compresas humedecidas en agua caliente, o con aplicación directa del agua de la ducha en la zona.

El calor se aplicará de 15 a 20 minutos. Visualmente compruebe la piel cada 5 minutos y pare el tratamiento si hay cambios anormales del color de piel o experimenta incomodidad.

No utilice un paquete caliente o aplique el calor cuando vaya a dormir ya que aumenta la probabilidad de quemaduras que resultan del contacto cercano o prolongado con la fuente de calor.

No exceder los 20-25 minutos y hacer descanso hasta la siguiente aplicación.

La terapia con calor es una buena opción de tratamiento para muchas enfermedades, no obstante, por lo general no es indicado para personas con:

  • Disminución de la sensibilidad al calor
  • Circulación deficiente
  • Áreas de sangrado reciente o contusiones graves, o heridas abiertas
  • Áreas que están infectados o cardiopatía isquémica
  • Cáncer, no aplicar en zona de tumor
  • Hinchazón o inflamación aguda
  • Personas con incapacidad de comunicarse
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