En el desarrollo de nuestras tareas diarias, ya sea en nuestro trabajo o en nuestras labores cotidianas, realizamos una serie de acciones que reclaman el uso de la columna vertebral y toda la musculatura que tenemos en la espalda.

Habitualmente realizamos este trabajo sin darnos cuenta de la cantidad de músculos que estamos utilizando y del esfuerzo al que sometemos a la columna, y lo realizamos en la mayor parte de las ocasiones sin pensar en las consecuencias que puede tener realizar ese movimiento o postura.

La columna vertebral sufre cuando mantenemos mucho tiempo la misma posición, adoptamos posturas forzadas o incorrectas, realizamos esfuerzos importantes o de forma repetida, y llevamos a cabo movimientos bruscos o violentos.

A continuación, comentaremos unas medidas básicas de higiene postural que habitualmente se recomiendan para evitar las situaciones que determinan una sobrecarga mecánica sobre la columna vertebral.

Con ellas reduciremos la sobrecarga y estaremos trabajando en la prevención de posibles lesiones o dolores en la espalda, así como creando un habito postural saludable que trabajará en nuestro beneficio.

En la medida de lo posible debemos evitar permanecer sentado, de pie, acostado, fregando, etc. durante periodos prolongados de tiempo, procurando alternar las actividades que requieran posiciones estáticas. Obligarnos a alternar las posiciones de pie, con otras que precisen estar sentado o en movimiento.

Intercalar periodos breves de descanso entre las diferentes actividades, nos puede ayudar notablemente para evitar la sobrecarga postural y relajar toda la musculatura, permitiéndonos en la reanudación de la actividad encontrarnos más cómodos, y con mayor vitalidad.

Otro consejo muy interesante y que a veces no solemos contemplar, o solo parcialmente, es la ergonomía del puesto de trabajo. Modificar y adaptar adecuadamente nuestro entorno de trabajo en el caso de que fuera necesario, puede facilitarnos notablemente evitar tomar posturas innecesarias y generar otras que trabajen en nuestro beneficio.

Por ejemplo adaptar el mobiliario, así como adecuar la altura de los objetos, la iluminación de la sala, etc., buscando siempre la situación en la que nos encontremos más cómodos y sea más segura para nuestra espalda.
También es muy importante no apresurarnos en realizar algunas acciones, es mejor tomarnos un segundo para planificar con antelación el movimiento y/o el gesto que vayamos a realizar, evitando las prisas que pueden conllevar un mayor riesgo de provocar una lesión o dolor.

Si nos disciplinamos e intentamos adoptar estas pautas o consejos a nuestra rutina, les garantizamos que ayudaran sustancialmente a su columna vertebral y reducirán dolores y daños mayores a largo plazo.

Sin duda, y como profesionales en fisioterapia, no podemos dejar de recomendar la asistencia periódica a un fisioterapeuta, y que nos den un masaje en la espalda como aporte externo y saludable en nuestra rutina.

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